BALCONES QUE DAN LA VIDA…

 

Todos tenemos un balcón donde asomarnos. Un balcón donde podemos charlar tranquilamente de la vida, de lo que se fue, de lo que vendrá. Un balcón donde vemos pasar a la gente de aquí para allá. Sin tiempo, sin reloj.

Asomarse al balcón para recordar, apoyarse y ver lo que viene por la calle de la vida. En mi caso no me asomo a un balcón cualquiera, en mi caso os llevaré al balcón de mi abuelo…donde los ojos de la gente se ven más puros y limpios que en ningún lado.

No quiero presumir pero desde el balcón de mi abuelo se ve la vida pasar de forma diferente, más pausada, sin nubes, más esperanzadora, sin empujones ni codazos…exactamente: sin prisas.

Si quieres te hago un hueco aquí en el balcón y me cuentas como te va la vida. Tranquilo que el balcón de mi abuelo guardará silencio como el mejor de los confesionarios.

¡MIRA YA SEN LOS CIRIALES! Bueno, te dejo que juraría que ya están ahí el Palio…

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LAS VELAS…

¡PASA, PASA AL BALCÓN, QUE HAY SITIO!

Hoy me asomo al balcón para ver como soplan los niños las velas de los cumpleaños…siempre terminan soplando las velas todos a la vez.

En las velas de las tartas de los niños está toda la esencia de la niñez: espera, alegría y vuelta a empezar porque los niños nunca soplan una vez su vela, siempre la soplarán tantas veces comos primos tengan.

Las velas de las tartas de los niños siempre están sonriendo, ¿no te has dado cuenta? Reinan encima de las tartas sabiendo que por un momento serán los reyes de la fiesta…las velas de las tartas de los niños son y serán el resumen de la felicidad pasajera que nos acompañara durante toda la vida.

Soplan y soplan sin saber que en ese aliento va parte de nosotros.

Soplan y soplan sin saber que daríamos la vida para que nos miraran un día con la misma felicidad con la que miran sus velas….

 

 


SILVIO…

 

Hoy es un día especial, entra Silvio en la Parroquia, bueno en verdad es Silvio el que abre todos los días la Parroquia desde que el maestro le dio una copia de las llaves el 1 de octubre del 2001.

Lo primero que hizo Silvio fue ponerle a las llaves un llavero del Sevilla y colocar una foto de la Virgen del Patrocinio en la esquina donde está la botella de coñac que lleva su nombre, por cierto esa botella de coñac nunca se acaba… cosas especiales de caerle bien al Maestro.

Silvio me mueve como pez en el agua por la Parroquia, los parroquianos saben que si Silvio tiene su día el Rock and Roll está asegurado.

El Maestro que sabe de los gustos de Silvio ha puesto en el picú la marcha “Virgen de las Aguas”, Silvio marca el compás como buen costalero de su cuerpo que es hasta que le sale del alma un:

“Rezaré ante vos”

El Maestro que sabe que Silvio se emociona con estas cosas lo mira y le dice:

“Mira Silvio la foto que me han enviado, ¿sabes que ese Nazareno era yo?”

Silvio es puro swing…

¡MAESTR0, PONLE OTRA COPITA A SILVIO!


LOLA FLORES…

No suele venir los viernes pero hoy es una excepción. Lola aparece en la Parroquia a la hora del vermut.

El Maestro siempre le reserva una mesa especial. A Lola le gusta tomarse un par de fusibles de amontillao antes de subirse al tablao que el Maestro puso expresamente para ella.

La Flores va sobrada de compás, en la Parroquia lo saben por eso cuando la ven llegar sonríen…la fiesta está asegurada.

En la Parroquia les encanta recordar esa anécdota de cuando en una entrevista soltó eso de:

  • Lola, ¿tú hablas inglés?
  • No, ni Dios lo permita.

 

Las mejores cachas son las de Lola, ella lo sabe por eso ronea como ella sola cuando se sienta en el taburete alto de la barra…alegra su alegría y como ella suele repetir:

 

“Es que el brillo de los ojos no se puede operar”

 

 

 

 

¡MAESTRO, PONLE OTRA COPITA A MI LOLA


LA CARRERA…

¡PASA, PASA AL BALCÓN, QUE HAY SITIO!

Hoy me asomo al balcón para ver como vienen a lo lejos los niños corriendo.

¿Te has dado cuenta que los niños cuando corren sonríen? Son felices viendo como todo pasa a su alrededor a toda prisa. Corren como si al final llegaran a un destino mejor, una meta esperada.

Los adultos corremos en nuestro día a día pero a diferencia de ellos jamás vamos sonriendo. Ellos siempre aprovechan cualquier oportunidad para enseñarle a la vida como se descorchan sonrisas…nosotros aprovechamos cualquier momento para justo lo contrario, decirle al personal que porque se están riendo.

En éste balcón se ven perfectamente como corren de aquí para allá sin rumbo fijo. Fíjate bien: los niños siempre corren sintiéndose ganadores…solo descubrirán que han llegado los últimos si alguien se los dice. Nosotros siempre creemos que llegamos los últimos aunque seamos los primeros.

¿Te imaginas que alguien se asomara a su balcón y nos viera a nosotros corriendo como niños? Ojalá…


CHIQUITO…

Que sorpresa la primera vez que entra en la Parroquia. Decían que se pasaría por aquí pero lo esperábamos más adelante, pero bueno, aquí el personal llega cuando el Maestro lo llama, no hay más verdad que esa.

Abre la puerta con el miedo de hacerlo por primera vez, como les pasa a todos cuando descubren la Parroquia. El Maestro que lo conoce de toda la vida lo mira y le suelta con la guasa que le caracteriza:

“Gregorio pasa sin miedo que aquí son bien recibidos hasta los pecadores de la pradera”

Chiquito se acerca a la barra y pide lo propio de la tierra, vino de Málaga, ole ahí. Los parroquianos lo empiezan a saludar, Chiquito se va soltando poco a poco hasta que al llegar al cuarto fusible por fin se arranca:

“No te digo trigo por no llamarte Rodrigo”

La carcajada que ha pegado el Maestro se ha escuchado hasta en Sevilla Este. Tiene gracia, mucha gracia y tiene algo que se valora mucho en la Parroquia, Chiquito tiene gracia sin maldad…y eso te hace abrir las puertas de la Parroquia sabiendo que vas a triunfar dentro.

La puerta de la Parroquia se vuelve a abrir, a Gregorio se le iluminan los ojos…es Pepita.

Chiquito es un Conde Mor….

¡MAESTR0, PONLE OTRA COPITA A CHIQUITO!


LOS SOBRINOS…

 

¡PASA, PASA AL BALCÓN, QUE HAY SITIO!

Mira por allí vienen, ¿los ves?, sí son ellos, los niños que sin ser nuestros los sentimos como tales: los sobrinos.

Los sobrinos son esas personas que  siempre se alegran por verte, tu riña vale cien veces más que las de sus padres y tus mimos mil veces más que si se las diera su superhéroe favorito.

Cuando te asomas al balcón y los ves llegar te acuerdas de cuando tú hacías lo mismo con tus tíos, eran refugio de la cotidianidad. Estar con tus tíos era sentirse con un galón más en la solapa que cualquier Coronel General…estabas tú y el resto del mundo.

Da igual que pase el tiempo, esos galones no te los quitarán ya en la vida…bueno, hasta que tú se los tengas que dar a tus sobrinos para que ellos vuelvan sentir lo mismo que tu sentías por entonces.

Es fácil,  un tito sólo espera en la vida que cuando pasee por la orilla de la playa se le acerque un sobrino y le pregunte…”Tito, ¿me llevas a pescar?”

Entonces la vida vuelve a tener sentido…


BECQUER…

Lo sabía, la hora exacta en la que entra uno de mis parroquianos preferidos.

A Bécquer le gusta entrar en “La Parroquia” a la hora en la que los románticos más románticos se ponen. Llega, se mesa su perilla, coge la tiza de la barra y la pone a su lado y  así espera a que las musas de su barrio bajen para atosigarlo.

El maestro es al único que le deja escribir en la barra. Bécquer lo sabe y entre cuenta y cuenta de tapeo embelesa  al público femenino con alguna de sus ocurrencias. Si Gustavo Adolfo saca su labia los demás podemos cerrar el chiringuito.

Aún se recuerda en la barra de La Parroquia aquella vez que entró sin dinero y con dos copitas de amontillado de más y mirando al maestro le soltó un improvisado:

“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas

Poesía… eres tú.”

No le dio tiempo a terminar el poema cuando el maestro le soltó un “Lo que tú quieras miarma pero cierra la puerta bien que tengo puesto el aire”…desde aquel día Bécquer al entrar lo primero que hace es ver si el aire acondicionado está encendido.

 

Bécquer es pura rima…

 

¡MAESTR0, PONLE OTRA COPITA A BÉCQUER!


LOS SANTOS…

¡PASA, PASA AL BALCÓN, QUE HAY SITIO!

El día de todos los Santos, que día más bonito para asomarnos al balcón y recordar a  esos “santos” que se nos fueron. No se en tu pueblo pero en el mío los santos que se van no se van del todo…los que se van dejan un reguero de buenos recuerdos para que podamos seguir estando con ello.

Siempre he pensado que los santos en mi pueblo no quieren flores en tumbas frías de mármol…los santos en mi pueblo quieren que los recordemos, que los sintamos aquí cuando celebramos la vida los que aún seguimos en el camino que ellos dejaron.

Un día no es nada. Recordarlos un día no es absolutamente nada. Recordarlos en momentos puntuales lo es todo. Es más bonito recordarlos con el codo en una barra y descorchando sonrisas que recordarlos poniendo flores del chino en una tumba sucia del olvido.

 

Se van sin decir adiós y vuelven diariamente sin decir hola, así son los santos de mi pueblo…

 

 

¡VIVAN LAS VIDAS CON BALCONES A LA CALLE!